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“La tecnología debe entenderse como una palanca de competitividad, crecimiento y transformación empresarial”
1. Desde la Cámara de Comercio de Madrid, ¿cómo estáis viendo la evolución del tejido empresarial ante el actual proceso de transformación digital?
Desde la Cámara de Comercio de Madrid estamos viendo una evolución muy positiva del tejido empresarial en relación con la transformación digital. Las empresas han avanzado muchísimo en los últimos años, y especialmente las pymes, que han incorporado herramientas digitales a ámbitos muy distintos de su actividad: la gestión interna, la relación con el cliente, la venta, la promoción, el uso del dato o la mejora de sus procesos.
Este avance se refleja también en los últimos datos disponibles. Según el INE, en el primer trimestre de 2025 el 21,1% de las empresas españolas de 10 o más empleados utilizaba ya inteligencia artificial, y el 44,3% recurría a servicios de cloud computing de pago. Son cifras que muestran claramente que la tecnología ha dejado de ser una cuestión de futuro para convertirse en una realidad presente en la gestión empresarial.
Qué duda cabe que la pandemia actuó como un catalizador muy importante, porque obligó a muchas empresas a acelerar cambios que quizá ya estaban identificados, pero que no siempre se habían abordado con la urgencia necesaria. Sin embargo, lo relevante hoy es que la digitalización ha dejado de ser una respuesta coyuntural y forma parte ya del ADN de la gestión empresarial.
Ahora bien, no todas las empresas parten del mismo punto ni cuentan con los mismos recursos. Y es ahí donde instituciones como la Cámara tenemos que seguir trabajando. Nuestra labor es acompañar, asesorar y ayudar a las empresas a identificar qué necesitan, qué soluciones pueden aportarles valor y cómo pueden avanzar en este proceso con las máximas garantías.
Tenemos un ejemplo muy concreto de lo que significa ese acompañamiento: el Kit Digital. La Cámara de Comercio de España ha participado como entidad colaboradora de Red.es en este programa, dotado con 3.067 millones de euros de fondos europeos Next Generation y que ya ha concedido más de 982.000 ayudas, con el objetivo de impulsar la digitalización de cerca de un millón de pymes y autónomos. Estas ayudas han permitido acceder a bonos de entre 2.000 y 29.000 euros para incorporar soluciones como comercio electrónico, gestión de clientes y procesos, factura electrónica o ciberseguridad.
Por su parte, la Cámara de Comercio de Madrid ha gestionado 139.000 bonos, acercando el programa a miles de pequeñas empresas y autónomos y ayudándoles a avanzar de forma concreta en su transformación digital. Porque lo importante no es únicamente la ayuda económica: las Cámaras también hemos contribuido a facilitar el acceso al programa y a acompañar a las empresas durante el proceso. De hecho, el propio director general de Red.es destacó el papel esencial de las Cámaras en la buena acogida del Kit Digital por parte del tejido empresarial.
Creo que este dato demuestra algo importante: cuando hablamos de digitalización de las pymes no estamos hablando solamente de grandes estrategias o de tecnología. Estamos hablando de acompañar a las empresas, de facilitarles el acceso a las herramientas que necesitan y de ayudarles a incorporarlas a su actividad diaria.
2. La tecnología ha dejado de ser un área exclusivamente técnica para convertirse en una cuestión estratégica. ¿Crees que las empresas están incorporando ya esta visión en sus decisiones de negocio?
Sí, yo creo que cada vez más, aunque todavía existe un importante margen de recorrido. Durante mucho tiempo la tecnología se entendía como una cuestión vinculada casi exclusivamente a los departamentos técnicos o a inversiones muy concretas. Hoy, sin embargo, la tecnología atraviesa prácticamente toda la actividad de la empresa.
Tiene que ver con cómo nos relacionamos con el cliente, cómo gestionamos la información, cómo vendemos, cómo somos más eficientes, cómo protegemos nuestra actividad y cómo somos capaces de competir en mercados cada vez más exigentes.
Por lo tanto, la pregunta ya no es solo qué tecnología incorporo, sino para qué la incorporo, cómo la integro en mi estrategia y qué impacto real puede tener en mi negocio. Ese cambio de enfoque es fundamental. La tecnología no debe entenderse como un fin en sí mismo, sino como una palanca de competitividad, crecimiento y transformación empresarial. Y cada vez son más las empresas que comprenden que las decisiones tecnológicas tienen una relación directa con su modelo de negocio, su capacidad de crecimiento y su competitividad.
Esta evolución también implica un cambio cultural dentro de las organizaciones. La transformación digital requiere liderazgo, formación y capacidad de adaptación. No basta con incorporar herramientas: hay que conseguir que las personas y los equipos sepan utilizarlas y entiendan para qué pueden servir.
Desde la Cámara insistimos precisamente en esta idea: digitalizar no es comprar tecnología, sino transformar la manera de trabajar para generar más valor.
Desde luego, en el caso de la pyme, este acompañamiento para tomar esas decisiones de qué tecnología y para qué es especialmente importante. Muchas empresas saben que tienen que avanzar, pero necesitan orientación para priorizar, para elegir bien y para que esa inversión tecnológica tenga sentido dentro de su actividad. Y una vez más, es ahí donde el papel de las cámaras es fundamental.
3. ¿Cuáles dirías que son hoy los principales retos para las empresas que quieren crecer y competir en un entorno cada vez más digitalizado, automatizado y global?
Creo que hay varios retos muy relevantes. El primero es la productividad. Las empresas necesitan aprovechar la tecnología para hacer más y mejor con los recursos disponibles, especialmente en un contexto de competencia internacional y presión sobre los costes.
El segundo es la capacidad de adaptación. Estamos en un entorno que cambia muy rápido, con nuevos modelos de negocio, nuevas herramientas, nuevas formas de consumo y nuevos canales de relación con clientes y mercados. Por lo tanto, hay que estar permanentemente alerta y preparados.
El tercero tiene que ver con la preparación interna de la empresa. No basta con incorporar una herramienta tecnológica. Hay que revisar procesos, ordenar la información, formar a los equipos, trabajar bien el dato y asegurar que la organización está preparada para aprovechar esa tecnología.
El cuarto es el talento. La transformación digital exige nuevas capacidades profesionales, pero también la actualización de los conocimientos de las personas que ya forman parte de las empresas. La formación continua deja de ser una cuestión complementaria para convertirse en una condición de competitividad.
Y el quinto reto también es el desafío de la seguridad, y en concreto la ciberseguridad. Al actuar en un entorno distinto, surgen nuevas vulnerabilidades, nuevos riesgos y nuevas necesidades de protección. Cuanto más digital es una empresa, mayor es su exposición a riesgos tecnológicos. Proteger la información, los sistemas y la confianza de los clientes es ya una responsabilidad estratégica. La ciberseguridad debe formar parte de la estrategia empresarial, porque afecta directamente a la continuidad del negocio, a la confianza del cliente y a la propia competitividad de la empresa.
Y, desde luego, no debemos olvidar el tamaño de nuestro tejido empresarial. Hablamos mayoritariamente de pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas con recursos limitados. Por eso es tan importante que el ecosistema empresarial facilite el acceso a la tecnología, al conocimiento y a la financiación necesaria para incorporar estas soluciones. Y por eso es tan importante que cuenten con asesoramiento, acompañamiento y acceso a soluciones adecuadas a su realidad, como los que ofrece la Cámara de Madrid.
4. Madrid está reforzando su posición como polo empresarial, tecnológico y de inversión. ¿Qué factores están impulsando este crecimiento y qué oportunidades abre para el tejido empresarial?
Desde la Cámara de Madrid tenemos la suerte de trabajar en una comunidad que cuenta con un tejido empresarial muy dinámico, diverso y con una enorme capacidad de crecimiento. España ha hecho un esfuerzo extraordinario en conectividad y en infraestructuras digitales. Y Madrid es un buen ejemplo. Nuestra región se ha convertido en uno de los grandes nodos digitales del sur de Europa. Madrid concentra ya cerca del 55% de la capacidad instalada de centros de datos de España y existe un volumen de inversión previsto en este ámbito que supera los 23.000 millones de euros hasta 2028, según el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Y detrás de cada centro de datos hay inversión, energía, empleo cualificado, innovación y nuevas oportunidades empresariales.
Por tanto, podemos afirmar, sin lugar a dudas, que Madrid es hoy un polo económico, empresarial y tecnológico de referencia, y eso se explica por varios factores.
Por un lado, tenemos una concentración muy importante de empresas, talento, infraestructuras, universidades, centros de conocimiento, instituciones y capacidad de inversión. Por otro lado, Madrid tiene una economía muy abierta, muy conectada y con una gran capacidad para atraer proyectos tanto nacionales como internacionales.
Todo ello genera un ecosistema especialmente favorable para las empresas. Permite que convivan grandes compañías, pymes, startups, proveedores tecnológicos, inversores e instituciones, y esa conexión abre oportunidades muy relevantes de colaboración, innovación y crecimiento.
Además, Madrid cuenta con un tejido empresarial muy diverso. Y esto es fundamental, porque la transformación digital no afecta solo a empresas tecnológicas. Afecta al comercio, a la industria, a los servicios profesionales, a la logística, al turismo, a la educación, a la salud y, en definitiva, a todos los sectores de actividad.
Por lo tanto, podemos hablar de una oportunidad muy importante para que nuestras empresas ganen competitividad, incorporen nuevas soluciones y se posicionen mejor en un entorno cada vez más global.
España no puede ganar la carrera de la economía digital si la digitalización se concentra únicamente en las grandes empresas.
Nuestro tejido productivo está formado en un 99% por pequeñas y medianas empresas. Y necesitamos que ninguna de ellas sienta que la digitalización y la inteligencia artificial son demasiado complejas, demasiado caras o alejadas de su realidad.
Por eso, desde la Cámara de Comercio de Madrid tenemos una responsabilidad muy concreta: acercar la tecnología a la empresa real. No solamente explicar qué es la IA, sino ayudar a las empresas a identificar dónde pueden obtener valor de ella. No solamente hablar de transformación digital, sino acompañar a las pymes en esa transformación. Y no solamente formar en herramientas, sino formar también en criterio: en datos, ciberseguridad, gestión del cambio, talento y uso responsable de la tecnología.
5. La inteligencia artificial, el dato, la nube o la ciberseguridad están marcando muchas de las conversaciones empresariales actuales. ¿Qué tecnologías crees que tendrán mayor impacto en la competitividad de las empresas?
Todas ellas van a tener un impacto muy relevante, pero creo que es importante no analizarlas de forma aislada y debemos hablar de la combinación de ellas. La inteligencia artificial, por ejemplo, puede ayudar a automatizar procesos, mejorar la toma de decisiones, personalizar la relación con el cliente o ganar eficiencia. Pero para que esa inteligencia artificial aporte valor real, la empresa necesita tener bien trabajados sus datos, sus procesos y su organización interna, infraestructuras adecuadas y personas capaces de interpretar sus resultados. Por eso, tecnologías como la nube, la analítica de datos o las plataformas de gestión seguirán siendo fundamentales.
En el caso de la inteligencia artificial, el dato es especialmente relevante porque muestra que ya hay una adopción creciente, pero también mucho recorrido por delante. Si una de cada cinco empresas de más de 10 empleados utiliza IA, significa que estamos ante una tecnología que empieza a consolidarse, pero que todavía necesita acompañamiento, orientación y una incorporación ordenada para que aporte valor real al negocio.
La nube también es una tecnología clave, porque permite a muchas empresas acceder a capacidades que antes exigían inversiones más complejas. Aporta flexibilidad, escalabilidad y capacidad de colaboración, algo especialmente importante para empresas que quieren crecer y adaptarse con agilidad.
Y, desde luego, la ciberseguridad es fundamental. A medida que la empresa se digitaliza, vende online, gestiona datos, trabaja con plataformas o se relaciona digitalmente con clientes y proveedores, necesita hacerlo con seguridad. No se trata únicamente de proteger sistemas, sino de proteger la propia actividad empresarial.
En definitiva, más que hablar de una tecnología concreta, creo que debemos hablar de cómo todas estas soluciones de manera combinada pueden ayudar a la empresa a ser más eficiente, más competitiva y preparada para responder a los retos de su mercado.
Y, en cualquier caso, la clave no está en incorporar la tecnología más novedosa, sino en identificar aquellas que pueden resolver mejor una necesidad o necesidades concretas de la empresa.
6. La colaboración público-privada suele ser clave para acelerar la innovación y facilitar la adopción tecnológica. ¿Qué tipo de alianzas son más necesarias para que la transformación digital llegue de forma real al conjunto del tejido empresarial?
La colaboración público-privada es fundamental. Si queremos que la transformación digital llegue de forma real al conjunto del tejido empresarial, y especialmente a la pyme, tenemos que sumar esfuerzos, porque ningún actor puede afrontar por sí solo un proceso de transformación de esta magnitud.
Es muy importante que trabajemos conjuntamente administraciones, instituciones, cámaras de comercio, asociaciones empresariales, grandes compañías, proveedores tecnológicos y centros de conocimiento. Cada uno aporta una parte necesaria: recursos, conocimiento, capilaridad, soluciones, experiencia sectorial y capacidad de acompañamiento.
Desde la Cámara de Comercio de Madrid trabajamos precisamente en esa línea. Nuestra función es actuar como punto de encuentro entre empresas, instituciones y soluciones, facilitando que las pymes puedan acceder a información, asesoramiento, herramientas y oportunidades que les ayuden a avanzar.
En este sentido, el portal tecnológico de la Cámara de Madrid TIC Negocios es un espacio clave. Somos capaces de aglutinar empresas que ofrecen soluciones en materia de digitalización, contenidos, iniciativas y servicios dirigidos a aquellas pymes que lo puedan necesitar. Se trata de acercar la tecnología de una forma ordenada, cualificada y útil para la empresa.
Y esto es muy importante, porque no basta con hablar de innovación en términos generales. Hay que ayudar a la empresa a identificar qué necesita, qué solución puede aportarle valor y cómo puede incorporarla a su actividad con garantías.
7. Si tuvieras que resumir en una idea el papel que debe jugar la tecnología en el futuro de las empresas, ¿cuál sería?
La tecnología debe estar al servicio de las personas, de la productividad y del crecimiento empresarial.
No debe ser un fin en sí misma, sino una herramienta al servicio de la estrategia empresarial, que permita trabajar mejor, innovar, crecer y generar empleo de calidad. La tecnología debe jugar un papel de palanca. Una palanca de competitividad, de crecimiento, de eficiencia y de transformación empresarial. Una herramienta que permite mejorar procesos, llegar mejor al cliente, tomar mejores decisiones, proteger la actividad empresarial y abrir nuevas oportunidades de negocio.
Y la ventaja competitiva no estará necesariamente en tener más tecnología que los demás, sino en saber utilizarla mejor. Las empresas que comprendan cómo combinar tecnología, talento y conocimiento serán las que estén mejor preparadas para afrontar los cambios.
Y ahí las instituciones tenemos una responsabilidad importante: conseguir que nadie quede atrás en este proceso y que la transformación digital sea una oportunidad compartida para todo el tejido empresarial madrileño.
En definitiva, lo que queremos desde la Cámara de Madrid es que nuestras empresas, y muy especialmente las pymes, puedan aprovechar todo el potencial que ofrecen las nuevas tecnologías con las máximas garantías. Queremos acompañarlas en este camino, ayudarlas a avanzar y contribuir a que el tejido empresarial madrileño siga siendo competitivo, innovador y preparado para los retos que tiene por delante.
Elsa Salvadores Janssen
Subdirectora General
Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Madrid
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